19 de septiembre de 2026 · Sara Marugan
El curso empieza con la teoría de la sílaba en la pizarra
Este artículo se ha traducido automáticamente del original en catalán de Sara. El texto es suyo; la traducción no la ha revisado nadie. Lee el original en catalán →






El curso acaba de empezar y lo primero que he llevado al aula ha sido «La teoria de la síl·laba ®», el método que llevo años usando para enseñar a separar sílabas sin tener que recordar ninguna norma de memoria. Lo he explicado a todos mis grupos de 3.º de ESO y de 1.º de Bachillerato.
Cuatro letras y se acaba el misterio
O de abertura, N de núcleo, C de coda y Ct de coda trabada. Con eso en la mano, una palabra deja de ser un acertijo: pa-ta-ta, e-le-fant, a-vi-a-ci-ó, cons-ci-en-ci-a-ci-ó. Y cuando ya le han cogido el truco, llegan los diptongos crecientes y decrecientes, los triptongos y los hiatos, que es donde todo el mundo suele tropezar.
Llenamos las pizarras de listas: Paraguai, aiguaneu, palau, dinou, farmàcia, niu, guineu, següent, ambigüitat, quitxalla, aqüífer, guerrejar, guerra, guitarra… y las que siempre se resisten: qüestió, extraordinària, lingüística, boira, cuina, estoig.
Lo que no me esperaba
Que quisieran salir. Fueron subiendo a la pizarra uno tras otro, y las pizarras acabaron llenas de arriba abajo, con las aberturas, los núcleos y las codas marcados en tres colores.
Pero lo mejor son las libretas. Alguien se ha hecho su propia portada del método:


Llevo más de dieciocho años enseñando catalán y todavía me pasa: explicas algo que te parece solo una herramienta y, de repente, son ellos quienes lo hacen suyo. Ha sido un éxito. Tanto, que en el instituto ya tengo cierta fama.
