5 de agosto de 2026 · Sara Marugan
Las fontades de Barcelona

Las fontades son reuniones populares barcelonesas alrededor de una fuente para bailar, beber y comer. Nacen en torno al siglo XIX, cuando Barcelona todavía no estaba tan centralizada como hoy, ni se cuidaba el medio natural, no había piscinas por todas partes y las aguas poco profundas solían estar muy contaminadas. Era en verano cuando esa gestión se notaba más, y ahí está la clave de las fontades: la necesidad de escapar del calor.
Hoy existen piscinas con precios muy bajos, gimnasios con piscina incluida e incluso piscinas públicas. Pero, aunque parezca mentira, Barcelona no siempre ha sido un lugar donde esconderse del calor. A principios del siglo XIX no había tantas opciones para refrescarse en verano, porque en la actual Ciutat Vella apenas había piscinas, aunque era donde la mayoría de los barceloneses vivía hacinada.
De hecho, el privilegio de tener una piscina en verano estaba reservado a lugares modernos como clubes o edificios que tuvieran el espacio adecuado. Así, la gente, sin otra alternativa asequible, se encontró usando las fuentes naturales de la montaña de Montjuïc como herramienta para luchar contra el calor: así nacieron las fontades. Desde reuniones familiares hasta citas románticas, las fontades se convirtieron en una forma de combatir el calor y de socializar a la vez.
Con todo, las fontades no son la única actividad social asociada al agua: desde épocas antiguas las personas nos hemos reunido alrededor de fuentes. Las propias fuentes de las ciudades han sido siempre lugares de encuentro. En una Barcelona sin piscinas ni playas limpias, el agua pura de las montañas fue hasta hace muy poco la única forma que tenían los barceloneses de olvidarse un momento del calor de la ciudad y disfrutar de un chapuzón en verano.
