31 de agosto de 2026 · Sara Marugan
El valor de la lengua en nuestra sociedad
Este artículo se ha traducido automáticamente del original en catalán de Sara. El texto es suyo; la traducción no la ha revisado nadie. Lee el original en catalán →

La lengua y la literatura son un fenómeno omnipresente en nuestra sociedad, y lo encontramos en todos los ámbitos de la vida: en momentos de intimidad o de extraversión, en espacios públicos y privados, en ámbitos festivos, artísticos, litúrgicos, ceremoniales, protocolarios, terapéuticos… y en todos ellos la lengua desarrolla un amplio abanico de usos y funciones. Además, la lengua, como demuestran los estudios lingüísticos contemporáneos, no es solo una sucesión de palabras con una presunta organización: también es portadora de sentimientos, de ideas y de valores. Todas las prácticas lingüísticas que se trabajan en el aula de primaria o de secundaria están íntimamente ligadas a un tejido social y son, a la vez, culturalmente significativas.
Sabemos, por ejemplo, que la lengua es un poderoso mecanismo en la construcción de la identidad, tanto a nivel individual —como demuestran los usos de nuestros jóvenes de ahora y de generaciones pasadas— como de imágenes colectivas, muchas con una carga étnica importante. La lengua goza de una especial versatilidad funcional: ayuda al desarrollo físico y psíquico, desarrolla la sensibilidad artística y el juicio estético, puede ser un canal saludable de expresión emocional, posibilita encuentros participativos, ejercita la voluntad y el espíritu de superación… En definitiva, la lengua puede ser, como dicen algunos, un modo apto de conocimiento del mundo, una herramienta transformadora de la realidad y un gestor competente de nuestra vida.
Por todo ello, debemos valorar la lengua como un instrumento pedagógico eficaz en amplios sectores de nuestra sociedad, y no solo en individuos en edad escolar, sino también en minorías en peligro de exclusión social, personas con discapacidad, reclusos, gente mayor… En consecuencia, conocer la realidad lingüística es una voluntad que maestros y profesores debemos tener presente, con el objetivo de ponerla en práctica en el aula con nuestro futuro alumnado.
Sara Marugan Oliva
